El agua en San Miguel de Allende ayer, hoy y mañana

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Descripción del producto

Este libro es un trajinar por el agua, un elemento que ha sido determinante en la vida humana, en la esencia histórica de las ciudades, en su desarrollo económico y proyección urbana. El agua trazó la colonización del mundo y la preferencia por determina dos espacios y actividades; ha sido precisa para marcar fronteras, denotar límites y pincelar horizontes; ha implicado núcleos simbióticos en todos los tiempos y paisajes, siempre necesaria, a veces temida, completamente infinita, pero sin embargo, no inagotable. El estudio de la tierra y su contexto ecológico resulta indispensable para entender la vida del hombre; la geografía se vuelve así un testimonio histórico, un espejo de todo cuanto los individuos han tocado, dicho, escrito y fabricado. Según el historiador George Duby, el geógrafo visualiza un paisaje y se esfuerza siempre por explicarlo. Sabe que ese objeto, verdadera obra de arte, es el producto de una larga elaboración, modelado a través de los tiempos por la acción colectiva de un grupo soci al que se instaló en ese espacio y aún hoy sigue transformándolo. Por consiguiente, el geógrafo se ve obligado a estudiar antes que nada lo material, es decir, los elementos físicos que han sido utilizados por el grupo social, pero con la misma atención analiza también las fuerzas, los deseos, y por lo tanto se ve obligado a hacerse poco o mucho historiador.

Es así como Enrique García y García, aborda su estudio en San Miguel de Allende, penetrando en la historia de la ciudad y su región, para destacar su s asociaciones con el agua, a través de una amplia conciencia sobre los usos del pasado, la situación que nos muestra el presente y una clara exigencia para planear el futuro. En su análisis conoceremos los sistemas inteligentes de conducción, captación y aprovisionamiento de los sitios prehispánicos (Cañada de la Virgen). En los párrafos siguientes, plantea cómo la colonización de esta región, enclavada en el norte de la Nueva España, estuvo estrechamente vinculada con el acceso y la regulación de los rec ursos acuíferos; condición expuesta en el siglo XVI por las licencias de fundación y las pautas organizativas del pueblo de indios de San Miguel de los Chichimecas y la villa española de San Miguel el Grande. Numerosas mercedes sobre tierras y aguas se concedieron en San Miguel y su región, desde mediados del siglo XVI hasta bien entrado el siglo XIX, teniendo efectos directos en el avecindamiento de una población cada vez mayor, que empezaba a visualizar los beneficios de lo que una tierra de frontera podía proporcionar: el acceso privilegiado a los caminos reales, el uso de los ramales generosos del río San Miguel o de la Laja, así como de varios ojos de agua que brotaban de sus inmediaciones (particularmente el Chorro o Chorrillo y la Cieneguilla), mismo s que determinaron la economía diversificada que caracterizó a la región, a partir de la crianza de ganados, la existencia de haciendas y labores agrícolas (o de producción mixta), la manufactura textil, y por supuesto en el consumo humano, suministrado en base a una encrucijada de cañerías, acueductos y alcantarillas. Durante los siglos XIX y XX, estos generosos caudales fueron también indispensables para el desarrollo de grandes unidades agrícolas y EL AGUA EN SAN MIGUEL DE ALLENDE 13 ganaderas, como la Hacienda de Landeta (de origen virreinal) y para el funcionamiento de varios espacios industriales, de cuyos ejemplos debe referirse a la Fábrica de Hilados y Tejidos “La Aurora”. El uso y control del agua ha implicado una diversidad de situaciones: vínculos sociales específicos , privilegios, conflictos, situaciones de poder, intereses económicos diversos, desarrollo tecnológico e incluso, deterioros ambientales. En todos los tiempos históricos, la responsabilidad de las autoridades civiles respecto al otorgamiento y suministro ha sido evidente, sin embargo, es necesario establecer una normativa eficaz y compleja que se convierta en una planeación a corto, mediano y largo plazo, así como en acciones concretas que nos permitan recuperar el entorno y difundir entre la sociedad una verdadera cultura del agua.

Luis Alberto Villarreal García.

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