VOTO ÚTIL…¿por qué no?

por Enrique García y García
3 junio, 2018
La democracia de la antigua Grecia dista mucho de la que se vive hoy en todo el mundo, aún en países que se precian de ser de civilización avanzada. En el nuestro la brecha es aún mayor pues hay muchas deficiencias en el proceso del ejercicio de ella pero no obstante se ejerce.

 

Una diferencia marcada es que en tiempos helénicos el gobierno y la legislación de la vida ordinaria eran reservados a los “ciudadanos”, individuos de la población que tenían educación formal y que escogían a personas con merecimientos relevantes y con educación intelectual sobresaliente para los puestos importantes. Los otros sectores de los habitantes NO participaban en las actividades aludidas y se sometían a los ordenamientos jurídicos de todo tipo.

 

En nuestra vida nacional actual, todos los habitantes somos considerados ciudadanos y podemos participar libremente en las actividades políticas incluyendo las gubernamentales, legislativas y judiciales, y solamente en algunos casos hay limitaciones para ejercer los trabajos encomendados por la naturaleza misma de ellos.

 

Sin embargo, para los cargos de elección popular hay muy pocas limitaciones y cualquier ciudadano puede ser elegible sin importar sexo, creencias religiosas, formación académica o experiencia laboral. Así las cosas, no es de extrañarse que haya candidatos que su principal merecimiento es que sean populares para así conseguir votos entre personas que solamente valoran dicha característica.

 

Por otra parte, quienes tienen a su cargo el diseño de las estrategias políticas y del partido político que sea, saben que es menester adentrarse a las zonas marginadas y muy populosas para acercarse a la población y prometer cosas que no están en sus atribuciones, o bien ofrecer mezquinamente “pescado sin enseñar a pescar” como estrategias bien definidas para conseguir votos. Riesgos de nuestra incipiente democracia.

 

En la actual contienda electoral y me refiero a la presidencial, somos millones  que no nos satisface ninguno de los candidatos al 100 por ciento y que les vemos ciertos méritos, pero tenemos que ser conscientes que el candidato no es un platillo que se prepara con diferentes ingredientes sino que es un todo. Por el contrario podemos, identificar nefastas cualidades y posicionamientos en determinado aspirante, y estamos en libertad de negarle nuestro voto.

 

Ahora bien, si dicho candidato cuenta con un número de seguidores importante, una forma de negarle nuestro sufragio es mediante un “voto útil” para que no alcance la mayoría, mediante el apoyo a otro que posiblemente no sea el ideal ni del partido de nuestra preferencia, pero que esté en posibilidades numéricas para derrotarlo en las urnas.

 

El “voto útil” no es una traición a nuestras convicciones sino una forma de evitar un mal al País que ya se puede vislumbrar y que conforme avanza la contienda es más claro pues el nerviosismo crece y hace incluso que algunos candidatos digan verdaderos disparates.

 

Tenemos que pensar en la posibilidad real de dar un “voto útil” como una alternativa para no permitir el ascenso de cierto aspirante que creemos dañará a nuestra Nación, con consecuencias directas hacia toda la ciudadanía y por supuesto a sus votantes, que con ilusión podrían ver en él la posibilidad de conseguir mejores condiciones de vida, pero no, en realidad sólo crea meros  espejismos.

 

“Voto útil”…¿por qué no?

    1 comentario

  • Ragyrage 22 mayo, 2021
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    Y se repite la historia pues el voto útil es la forma de detener mayor deterioro del País.

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