BONOS BURSÁTILES…¿ambientales?

por Enrique García y García
25 febrero, 2018
Qué difícil es el abstraerse del entorno electoral para atender la divulgación de  temas científicos o tecnológicos. Estamos en medio de un hedor que a nadie gusta y que a la clase política no le afecta en lo más mínimo.  Para la gran mayoría, la vida diaria sigue y tenemos darle para conseguir el sustento familiar. Estamos enfrente una incertidumbre que nos preocupa grandemente, tanto en aspectos políticos, económicos, sociales, y también ambientales. De eso último se trata el texto cuyo título ya leíste amigo lector.

 

No está a discusión que el calentamiento global ocasiona el cambio climático y que una buena parte de éste lo originan los gases de efecto invernadero, GEI, como el CO2; referencias hay muchas y no es la intención abrumar con más comentarios que  están en la literatura internacional, sino el atender el tema sobre una acción novedosa que desde hace tiempo se impulsa.

 

En efecto, en 1993 se sugirió que la disminución del efecto invernadero se atendiera con acciones de la comunidad internacional orientadas a reducir la generación de CO2 y se les premiara con bonos mercantiles, sí, con títulos de crédito y respetando sus características jurídicas; se les denominó “bonos de carbono”. (Es pertinente la aclaración que un bono de carbono es el derecho  de emitir una tonelada de CO2 a la atmósfera).

 

Como todo bono mercantil, los países tenedores tendrían la posibilidad de venderlos en un mercado de valores para hacerse de recursos económicos y así financiar su desarrollo sostenible; de esa forma una nación o una empresa privada que necesitara emitir gases GEI, podría comprar ese derecho. El mercado naciente propiciaría el aminorar la generación de GEI por las acciones de los países que llevasen a cabo proyectos estratégicos con base en energías limpias y renovables. Buena idea.

 

Al igual que en los mercados agropecuarios y de valores, el precio por “bono de carbono” se fijaría en función de la oferta y demanda, y la activación del naciente mercado sería con base a la estimulación de inversiones en nuevas tecnologías de carácter sustentable. Con ese marco de referencia, nuestro país ha anunciado1 incorporar esos bonos a la Bolsa Mexicana de Valores en la segunda mitad del año en curso con la participación de alrededor de medio millar de empresas, que ofrecen acciones medibles para mitigar las emisiones de contaminantes mediante la aplicación de tecnologías limpias y sustentables; con este hecho tendremos en poco tiempo bonos bursátiles ambientales. Signos de los tiempos actuales.

 

Sobre el tema expuesto, hay un escepticismo que comparte el que esto escribe y  radica en que si bien es cierto se propicia el desarrollo de otras fuentes energéticas no emisoras de GEI adicionales, los “bonos” en el mercado son verdaderos permisos para emitir dichos gases en la cantidad que represente el bono y el efecto neto es cuestionable; por otra parte hay dudas sobre la forma como se determinarán los beneficios de las acciones mitigantes y que eventualmente obtendrían una certificación formal de validez internacional.

 

El primer aspecto señalado se refiere al fomento del uso de energías limpias con recursos económicos tangibles e inmediatos que proporciona la empresa o país que necesariamente tiene que utilizar fuentes energéticas que producen GEI. Es claro que hay un beneficio ambiental pero es parcial pues se siguen emitiendo gases nocivos. En este caso se aplica el refrán popular de “abrir un hoyo para tapar otro”; sin embargo, se propicia la disminución de emisiones a futuro de la industria o nación que quiera desarrollarse usando medios amigables con la naturaleza.

 

El segundo cuestionamiento está relacionado con la forma de identificar y calcular las “no emisiones” pues no son medibles porque no se han producido, lo cual está sujeto a incertidumbres técnicas; a eso se le suma el elemento económico pues los recursos monetarios de la empresa pueden restringirse, afectando la ejecución del proyecto; adicionalmente se tienen factores ecológicos pues aún un plan de desarrollo no emisor de contaminantes puede ser vetado por aspectos ambientales, como es el caso de proyectos hidroeléctricos o eólicos que afectan el ecosistema donde se llevan a cabo.

 

No obstante las dudas que prevalecen, próximamente los bonos bursátiles ambientales estarán a la orden del día. Ya veremos su efectividad.

 

 

 

1 “Se formalizará el mercado de bonos de carbono” El Economista, junio 2017. México. https://www.eleconomista.com.mx/mercados/Se-formalizara-mercado-de-bonos-de-carbono-20170605-0099.html