OZONO…¿qué pasa?

por Enrique García y García
27 mayo, 2016
Ha corrido mucha tinta desde que apareció la primera contingencia ambiental en el pasado mes de marzo y en todas ellas el denominador común ha sido la presencia del ozono, O3. No voy a repetir lo que ya he comentado en diversas Glosasy publicado en Excélsior, y me centro en analizar lo que ha ocurrido con este dañino gas que se forma en la tropósfera y se acumula en la atmósfera donde está el aire que respiramos.

 

Más de uno se pregunta con justificada razón ¿qué pasa? Quiero comentarles que los valores de O3 de los últimos tres meses obligan a analizar la situación con más detalle. Por un lado es obvio que ni el “hoy no circula” ni el “doble hoy no circula” han  dado los resultados esperados pero definitivamente considero que el NO aplicarlos hubiesen originado peores cifras con daños inminentes a la población y particularmente a los niños pequeños y adultos mayores. Es oportuno resaltar la opinión de un articulista de Excélsior2 que señala que de los capitalinos han respirado aire limpio sólo 11 días de los 147 días transcurridos en este año. De pensarse, y en serio.

 

Por el momento me permito hacer algunas consideraciones técnicas sobre el tema y pido paciencia a ustedes amables lectores y trataré de ser claro; ya me dirán.

 

Durante algunos días en que se aplicó la doble restricción, en diversas zonas el medio ambiente no fue capaz de eliminar el O3 de manera natural, y se acumuló, originando problemas al día siguiente y la explicación fue que se presentó una inversión térmica.

 

Ya se ha anunciado que se está elaborando una nueva norma para atender el problema pero creo que habrá que hacerlo con más profundidad y no sobra decirlo, con expertos en la materia que si no existen en el País habría que ubicarlos en el extranjero. La situación no es para menos. El problema de la contaminación de la ciudad no se resuelve con mandatos, órdenes, instrucciones, restricciones, etc., ni tampoco con nuevas legislaciones, sino con ciencia y tecnología aplicadas a la movilidad y contaminación, que tienen su origen en la creciente oferta laboral de la Megalópolis.

 

Puedo comentar que los procesos fotoquímicos de formación del O3 son complejos y más aún los que ocurren cercanos a la superficie de la tierra, en la tropósfera y es menester analizar permanentemente los contaminantes presentes con análisis avanzados de espectrometría de masas en las diversas estaciones de monitoreo. A este respecto considero que la red de monitoreo debe ampliarse y agregar otras mediciones que determinan puntualmente la calidad del aire y su evolución, y me refiero concretamente a temperaturas, viento y precipitación pluvial.

 

Otro punto importante es que se necesita determinar con precisión las radiaciones electromagnéticas solares que llegan a la superficie y que son las fuentes energéticas para la formación del ozono. Entre ellas se encuentra la radiación ultravioleta, UV, que me parece que debe añadirse a la lista de indicadores de la calidad del aire.

 

Asimismo es necesario el analizar los valores atípicos de temperatura en esos meses y revisar su efecto en la baja disociación del ozono formado. Creo que se tiene la capacidad técnica para hacer simulaciones virtuales del comportamiento de los contaminantes precursores del O3 y las fuentes de energía que lo producen y es claro que se deberá incluir el calor, que “atrapa al ozono”.

 

Otros puntos a analizar y que inciden en las contingencias ambientales son: la actualización de la base de datos de las fábricas que operan en la Megalópolis, sus emisiones gaseosas y descargas líquidas; la evaluación técnica del efecto contaminante de las marchas y plantones, y obrar en consecuencia.

 

Para finalizar mis comentarios estimo que un grupo médico deberá  analizar y difundir las afectaciones a la salud y correlacionarlas con los tiempos de exposición, concentración del O3 y edad, y de igual forma se deberá tener el procedimiento de atención médica para los afectados por la inhalación y exposición del dañino ozono.

 

Con la llegada de las lluvias se abre un compás de espera para analizar detenidamente y con profundidad lo que ha pasado con el ozono, asunto ya no tan urgente pero si en los años venideros pues la situación será más complicada por los patrones atípicos de temperatura en todo el planeta. A prevenirse.

 

 

1 “OZONO…pesadilla capitalina”. Glosas. E. García y G. Marzo 2016

 

 

2 “Palos de ciego”. Excélsior, J. Cárdenas. Mayo 2016