AQUAE CUSTODES … ¿niños?

por Enrique García y García
22 marzo, 2012

Hace tiempo publicaba en este mismo espacio mi preocupación sobre la educación en materia hídrica y las diferentes modalidades que he utilizado para  hacerlo dependiendo de las circunstancias. El programa de posgrado para la Universidad de Guanajuato, incluía mediciones sofisticadas para caracterizar la molécula de agua, mientras que el programa de capacitación de agricultores se fundamentaba en aspectos prácticos del riego parcelario. Dos usuarios, dos métodos. Ahora, se me presenta un nuevo reto: la educación en calidad del agua pero con niños de primaria. ¿Cómo? Haciéndolo con ellos.

Dentro de los planes para la celebración del Día Mundial del Agua, tenía programada la impartición de un Taller de capacitación infantil en el rubro arriba aludido pero resultó fallido,  de ahí que tomé la pluma y aquí me tienen amigos míos compartiendo algunas ideas sobre el tema.

El objetivo general que se busca es crear conciencia y participación activa de la sociedad en la protección de la calidad del agua, y un primer paso es el involucrar a quienes el día de mañana serán los responsables de su uso y conservación, los aquae custodes, como se les llamaba a los vigilantes del agua en la antigua Roma.

Las tareas de educación rinden sus frutos en el mediano y largo plazos, por lo que es necesario empezar ya. No podemos darnos el lujo de esperar a que otro lo haga pues sería demasiado tarde, dado que los efectos del cambio climático ya  están a la orden del día y son muy severos.

Nuestras autoridades hablan del agua y en muchos casos lo hacen sin conocimiento y con ligereza. Pregonan logros de tareas rutinarias de abasto y tratamiento de aguas, cuando lo que se esperaría son las acciones innovadoras para lograr una educación en la materia.  Anuncian resultados de la calidad del agua pero hasta ahora, nadie los verificaba. Llegó el tiempo que los mismos usuarios, particularmente los niños, sean los que tomen las muestras de agua y hagan sus mediciones. Avanzaremos.

Ahora será normal que un grupo de escolares de primaria presente un reporte de la calidad que tiene su agua en su localidad y lo lleve a la autoridad correspondiente para mostrar los resultados. Sin entrar en detalles, sólo señalo que las mediciones que hacen los niños son cuatro, a saber: turbidez, temperatura, acidez y contenido de oxígeno. Estos datos básicos que reportan los pequeños aquae custodes, son suficientes para caracterizar de una manera muy general la calidad del agua. El programa internacional “Reto Mundial para la Vigilancia del Agua” ®, se fundamenta en lo anterior, y colaboro en él de manera activa.

La situación hídrica a nivel mundial es crítica pues se tiene una mayor demanda por el crecimiento poblacional y la calidad se deteriora cada vez más por la contaminación industrial, urbana y agrícola. No hay duda que la escasez de agua es la principal causa de hambre y desnutrición, sobretodo en lugares donde la gente depende de la agricultura local para su alimento y sustento económico. Por otra parte las lluvias atípicas causan indisponibilidad del agua para la irrigación trayendo como consecuencia la disminución del abasto de alimentos. Retos del siglo XXI.

Es normal que la clase política minimice las tareas educativas en materia de agua pues son a largo plazo y los resultados que ella busca son inmediatos y de gran lucimiento, para así apantallar a sus electores potenciales. Es por ello que esta tarea educacional nos corresponde a ti y a mí amigo lector. Somos nosotros los que debemos estar de centinelas para que tengamos agua suficiente y de calidad, exigiendo a la autoridad gubernamental que siga nuestro mandato, o ¿no son eso, servidores públicos?

La vigilancia del agua era reservada a la autoridad gubernamental, pero ahora somos nosotros los ciudadanos quienes debemos tomar la batuta y e impulsar a los nuevos aquae custodes, nuestros niños.